Qué debe saber Recursos Humanos sobre las metodologías: design thinking, lean startup y agile

Algunas empresas están obsesionadas por utilizar estas metodologías, pero sin entender lo que está subyacente, es por ello que pierden su verdadero valor.

Hay que entender que no son una nueva moda empresarial, son potentes herramientas que bien entendidas e implementadas pueden lograr un gran impacto en la organización y en sus colaboradores.

Los profesionales responsables del aprendizaje o capacitación deben comprender cómo utilizarlas adecuadamente, son muchas las interrogantes que existen sobre cuál es la mejor y para qué sirven.

Primero no hay mejor y peor metodología, todas sirven dependiendo del tipo problema o solución.

Para entender rápidamente cada una de estas metodologías en el siguiente gráfico lineal de Jonny Schneider, se visualiza muy bien sus focos de acción.

Para simplificar, design thinking  permite descubrir el problema generar mejores ideas y una buena solución,  lean startup convierte esa solución en un modelo de negocio que pueda funcionar y agile permite construir y entregar el producto final al mercado de una manera más rápida e incremental.

Agile se convierte en la herramienta para mejorar la solución a través del tiempo, convirtiéndolo en un «producto vivo» que evoluciona con la retroalimentación de los usuarios y las nuevas necesidades comerciales o del mercado. Design Thinking permite descubrir el problema correcto.

En el siguiente gráfico de Gartner se ve el potencial de integrar las tres herramientas para trabajar proyectos innovadores de cualquier tipo.

Consideraciones generales:

  1. Todas estas metodologías, sirven para abordar distintos tipos de problemas organizacionales desde los más humanos hasta el diseño de un software.
  2. Las tres metodologías son complementarias.
  3. Todas permiten desarrollar distintas competencias laborales como, pensamiento crítico, trabajo colaborativo. empatía, creatividad, entre otras.
  4. Todas requieren revisar el tipo de liderazgo y estructura organizacional, dado que no conversan con estructuras muy jerárquicas y con un liderazgo poco participativo y muy conservador.
  5. Se necesita una cultura del error para lograr la efectividad de las metodologías. Entendiendo que el error es necesario para replantear, corregir y avanzar.
  6. Incorporar estas actividades en los colaboradores como parte de sus funciones.
  7. No hay una mejor que otra, todas están enfocadas a distintos momentos del desarrollo de un proyecto.

 Finalmente, usando las tres logras:

«Explorar el problema correcto, construir el modelo correcto y hacerlo bien»

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